Compartiendo Experiencias

Nutrición en los adultos mayores

Recomendaciones generales para la dieta diaria de los ancianos

  1. Las personas de la tercera edad, deben comer de todo, excepto aquello que tengan especificamente prohibido por causa de sus enfermedades.
  2. La dieta debe ser nutritiva, variada, aceptable y apetitosa, además de ser sencillas y de fácil preparación.
  3. La dieta debe fraccionarse en 4 ó 5 comidas al día.
  4. Las proteínas deben ser de origen diverso. Las proteínas de origen vegetal se complementarán utilizando mezclas de verduras y cereales (arroz con verduras) o legumbres y verduras o cereales. Las proteínas de origen animal deben proceder de leche descremada, quesos magros, pollo sin piel, pescados blancos y azules y 2-3 huevos a la semana.
  5. En los alimentos cocidos, ingerir siempre el líquido o caldo, para aprovechar las sales minerales y vitaminas que soltó el alimento.
  6. Evitar los fritos y utilizar los alimentos asados, a la plancha o al vapor.
  7. Consumir frutas y verduras frescas sin exprimir. Si están en forma de jugos, consumirlas inmediatamente tras su elaboración.
  8. Disminuir el consumo de sal.
  9. Ingerir diariamente 1,5 a 2 litros de agua, infusiones, jugos y caldos.
  10. No abusar de bebidas alcohólicas, ni café, ni té.
  11. Realizar ejercicio físico al aire libre para mantener la masa muscular y favorecer la producción de vitamina D.

Entonces luego de estos ítems... La alimentación ideal debe basarse en frutas, vegetales y cereales que, combinados con derivados lácteos, les aportarán los nutrientes necesarios.

Es frecuente que las personas de edad avanzada pierdan sensibilidad a los cambios térmicos y, en consecuencia, disminuya su sensación de sed. Así, se produce la tendencia a beber menos de lo debido y el consiguiente déficit de líquidos. Para evitarlo, es aconsejable que tomen frutas y ensaladas en abundancia, así como jugos de frutas y de hortalizas.

¿Puede prevenirse la anemia en embarazadas?

  1. La prevención se inicia con el control de la salud en el embarazo, ya que el niño nacido de una madre anémica tiene mayor riesgo de padecer esta enfermedad durante su primer año.
  2. En los primeros meses de vida: la mejor alimentación para el bebé es la lactancia materna, ya que la absorción del hierro contenido en esta leche es superior. El niño menor de seis meses no debe ser alimentado con leche de vaca: su digestión no es adecuada y puede producir una enfermedad que ocasiona la pérdida de glóbulos rojos por vía intestinal, provocando o favoreciendo la anemia.
  3. Sin embargo, el lactante -y en general el niño hasta los 24 meses- no ingiere la cantidad de hierro que su organismo necesita, por eso el pediatra le prescribirá en forma preventiva un suplemento de hierro en la dosis y en el momento adecuados.
  4. Una de las maneras más acertadas para la prevención de la deficiencia de hierro y la anemia es una correcta alimentación, que contenga alimentos ricos en hierro: las carnes rojas y las vísceras, en menor medida las carnes blancas; si bien existen también vegetales que aportan hierro, como el brócoli, la espinaca, las lentejas, su absorción por el organismo es reducida. Algunas combinaciones de alimentos son positivas: aquellos ricos en vitamina C, como los cítricos, favorecen la absorción.

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Desarrollo: Eugenio Costa.

Consultas: asuarez@bc.org.ar.