Compartiendo Experiencias

Reflexiones Espirituales

La anciana y el viejito

La anciana campesina caminaba lentamente, cargando con dificultad un atado de leña para alimentar una hoguera en la que cocinaba. Su rancho era un pedazo de techo caido sobre una pared, formando un espacio triangular dentro de este.

Un joven juez que en su tiempo libre paseaba por el campo, se encontró con ella y conmovido por la edad y las condiciones en las que vivía la humilde mujer, decidió buscar la manera de ayudarla.

La señora hablaba en forma alegre y determinada, le contó al juez que comía de lo que crecía en la granja, que tenía algunas gallinas y una vaca que le producían lo indispensable. No había tonos de queja ni de carencia en la conversación de la anciana, todo lo contrario, sus palabras estaban plenas de gratitud y esperanza.

Después de haber conversado un buen rato, el juez le pregunto a la campesina:

La anciana guardó silencio por un momento, y finalmente respondió:

Nadie es tan pobre que no pueda dar, nadie es tan rico que no necesite recibir.


Fuente: Noticias de VidaPositiva.com
LND - Domingo 14 de Junio de 2009 - Vida Positiva, Boletín on line de Buenas Noticias.

Aporte Profe Claudio Federico Romero Mosser. Coordinador de Liturgia. Guía del Grupo Bíblico Parroquial. Catequista de la Catequesis Familiar. Catequista de Mayores con problemas. Basílica Y Santuario De La Sagrada Familia De Nazareth De Banfield. Pueyrredón y Maipú, Banfield.

Compartiendo Experiencias

Desarrollo: Eugenio Costa.

Consultas: asuarez@bc.org.ar.